Cuando en 1991, en pleno Caso María Soledad, a Chiche se le ocurrió sacar una novela en capítulos acompañando la edición del diario yo sabía que por mi condición de catamarqueño el tema me iba a tocar de alguna forma.
El diario era el Córdoba y Chiche, nada menos que Gelblum.
El Córdoba había sido un vespertino sensacionalista y de gran tirada que durante décadas se vendió como pan caliente. Después sufrió la misma suerte de todos los diarios de la tarde, la tele y los cambios en los hábitos de consumir información lo terminaron de matar.
Angeloz (desde la sombra, por supuesto) quiso cumplir el sueño del diario propio para balancear un poco la desigual realidad de una provincia grande y poderosa con una sola Voz.
Mucho, mucho dinero y una legión de entusiastas jovenzuelos
comenzamos a delinear un proyecto de matutino moderno y diferente. El análisis (bastante simplista por cierto) era que La Voz basaba su potencial en los avisos clasificados, para contraponerlo se ideó una campaña sorpresa (larga y complicada) que desembocaría en una gran guía de avisos de aparición dominical, un verdadero diario aparte sólo de clasificados. La campaña de El Chango Mingo (“el que busca encuentra en menos de lo que canta un gallo”) debe ser de las más recordadas de la historia de la publicidad cordobesa y también a algún memorioso catamarqueño le sonará todavía, más en épocas en las cuales Canal 12 era una de las tres únicas opciones para ver tele.
El espionaje y la ingenuidad llevaron al fracaso al Chango Mingo, tres semanas antes del lanzamiento (y cuando aún no se había develado la incógnita), La Voz salió con una super guía los días sábados.
Al año siguiente el diario estaba al borde del cierre, se había armado una gran estructura, las ventas caían en picada, había entre la gente una sensación de fracaso y preocupación por el futuro laboral.
Entonces llegó Chiche. Es bueno aclararlo, hoy a cualquiera nombrarle a Chiche Gelblum le suena tan familiar como Mirtha Legrand, Mónica y Cesar o Pergolini. Pero es un error, Chiche Gelblum debutó en TV en los años 90. Cuando desembarcó en Córdoba (y en el Córdoba) tenía una editorial de fascículos (dieta Cormillot, bridcolage, etc.) y venía con la triste fama de haber manejado la revista Gente en los años más atroces del país. Tenía fama también, hay que decirlo, de lo que es: un tipo inteligente, rápido, con un aguzado sexto sentido para saber interpretar el paladar de la gente que busca información como sinónimo de diversión.
Su llegada lo revolucionó todo. A los pocos días el diario cambió. Ignotos cronistas cobraron protagonismo y a las semanas Córdoba se vio invadida de lobizones, violadores seriales, extraterrestres en el Uritorco, etc., etc. como por arte de magia. El diario comenzó un lento pero sostenido repunte pero como un tren viejo y tembloroso se alimentaba del carbón de noticias inventadas o exageradas.
Hasta que mataron a María Soledad. A Chiche le brillaron los ojitos, dijo “lo tenemos”; el tren tenía garantizado carbón por un tiempo.
Junto con la legión de periodistas de todo el país que llegaron para cubrir el caso, andaban por aquí también los hombres del Córdoba guiados por el ojo clínico de Chiche.
Es bueno aclararlo mi función en el diario no era periodística, era uno de los tantos viudos del Chango Mingo reasignados a tareas de marketing, distribución y coordinación de tareas. Pero el hecho de ser catamarqueño me había convertido en una especie de asesor cartográfico(a Chiche le encantaba el nombre de la calle Mota Botello, Mota Botelo, decía) y yo lo frenaba cuando insistía con que el encuentro entre aquel informante secreto se daba en esa calle esquina Almagro.
Una vez veo que estaba mandando en tapa una foto de la marcha que vino de Valle Viejo al centro. A la altura del ex regimiento se veía la gente con el fondo de la montaña con el clásico desprendimiento que, visto con mucha fe, puede parecer la imagen de la virgen. Una imagen que forma parte de nuestra cotidianeidad desde siempre pero que Chiche había decidido transformar en un milagro de María Soledad. “¿María Soledad milagrosa?” o algo parecido decía el título. A las seis de la tarde entré a su despacho, él sabía porque estaba ahí. Me miró con cara de cómplice y me dijo “está bien, escribí una aclaración”. Todo estaba dicho, la nota salía igual y recién al día siguiente de la publicación, la correspondiente aclaración del error…
Para ese entonces la cantidad de ejemplares que se vendían en Catamarca era casi igual a los de Córdoba capital. Había notas que se escribían pensando solo en los lectores catamarqueños. Así surgió “La Novela de María Soledad”, un libelo atroz y previsible que se entregaba por separado con cada edición del diario. Escudado tras un seudónimo una de las plumas más reconocidas del Clarín actual se prestó a sistematizar toda la carne podrida que generaba el caso y a delirar situaciones y diálogos en donde todos metían mano.
Yo me sentí siempre muy orgulloso de no participar a pesar de los convites para hacerlo.
Pero como era lógico más de uno en Catamarca me atribuyó la autoría, “es tu estilo” me dijo en el Richmond un abogado recién recibido en una mesa de ex compañeros del secundario. Esa creación colectiva llamada “La Novela de María Soledad” si algo no tenía era estilo. Y es digno de análisis sociológico saber que llevó a miles de catamarqueños a consumirla.
Al poco tiempo el Córdoba cerró para siempre, cerca de cien familias quedaron en la calle. Chiche partió también pero a la fama. María Soledad le siguió dando de comer por algunos años más.
Siempre me pregunto cómo un caso que partió en dos la historia de esta provincia no ha merecido un análisis, un libro hecho desde Catamarca. Desde lo periodístico hay una historia policial apasionante, hay trasfondo político, hay una gesta popular…
Nadie jamás lo sistematizó en forma de libro. Si mañana un joven inquieto pregunta que pasó en Catamarca en esos años le contarás lo que te acuerdes o lo mandarás a un link que nada tiene que ver con páginas catamarqueñas como estos:
http://www.isis.cl/Feminicidio/doc/doc/Ma_Soledad_Morales_Argentina.doc
http://es.wikipedia.org/wiki/María_Soledad_Morales
http://www.monografias.com/trabajos10/comuz/comuz.shtml
Señor Chiche por favor averigue sobre el accidente de Cordoba en Bell Ville ,el conductor estaba con 1,25 de alcohol en sangre,ademas hay un tercer auto que uba por la mano contraria y no sa sabe nada de quien es ,ni que vio,seria un gran aporte para los familiares de todas las victimas.Gracis