Jóvenes y la problemática ambiental
Arriba la bandera verde!
“La imaginación al poder”, “Hacer el amor y no la guerra”, fueron algunas de las consignas que inspiraron movimientos juveniles durante los años 60 y 70. Por estos días la llamada Posmodernidad deja su marca característica de la dispersión social y, tal vez, uno de los pocos paradigmas unificadores entre las nuevas generaciones tiene que ver con la “onda verde”. ¿Se trata tan solo de una moda o estamos ante una nueva conciencia de la problemática ambiental?
La escuela ha tomado la posta y los niños desde temprana edad aprenden acerca del reciclado de papel, la separación de la basura, la importancia de la forestación y de los espacios verdes o el peligro de extinción de algunas especies animales. La televisión, por su parte, hace lo suyo mediante documentales, canales especializados en la vida animal y con la bandera de “Salven a Willy”, los más chicos se interiorizan acerca de los problemas que enfrenta hoy el planeta. ¿Se puede esperar que los adolescentes y jóvenes construyan en el futuro una sociedad con valores y conductas diferentes respecto del medio ambiente?
Docentes catamarqueños de diferentes unidades escolares han incluido en la currícula trabajos, ferias o experiencias vinculadas a temáticas como la contaminación de la actividad minera, el tratamiento de la basura, el calentamiento global o la desforestación.
“Para mí, esto es algo superficial porque si bien intentan desde la institución educativa que tomemos conciencia respecto de la Ecología o la limpieza. Nosotros no lo hacemos. Le llevamos más el apunte a lo que vemos en la tele, como salvar a las ballenas y nosotros mientras estamos en la escuela, tiramos la basura en cualquier lado. No tenemos presente que el ambiente se contamina”, opinó Erica de 21 años.
David, de la misma edad, consideró que el abordaje que hacen los chicos respecto del tema se reduce al mundo de las ideas y no se traduce en acciones concretas. “La movida de Greenpeace y los documentales que se están haciendo sobre el calentamiento global y esas cuestiones es donde podemos ver más este tema. Tiene que ver con la difusión y es allí donde vemos los grandes problemas, pero no nos ocupamos de nuestra ciudad. En el Polimodal vimos Ecología, se nos daban consejos y algunas normas que hay que seguir, pero todo tiene que ver después con la moral del alumno”, relató.
“Para mí, hay una onda Greenpeace porque los medios de comunicación han difundido el tema de las papeleras. Sale Pablo Echarri o Natalia Oreiro haciendo su propaganda acerca de que hay que cuidar el ambiente. Si bien es cierto que los medios influyen sobre nosotros, pero la cuestión ecológica es un tema más, no es algo a lo que le prestemos atención o que se lo ponga en práctica”, destacó Teresita de 20 años.
En términos generales, los jóvenes consultados arriban a una misma conclusión: los discursos no bastan, ahora falta pasar a la acción. Y esto se confirma cuando se observa la Plaza 25 de Mayo luego de que los guardapolvos blancos arrasan por el lugar o cuando finalizan los conciertos o festivales musicales en los espacios públicos. Los cestos de la basura quedan relegados o ignorados totalmente.
Saber y hacer
Hace veinte años los ciudadanos no hablaban de alimentos orgánicos, la capa de ozono o la contaminación de los ríos. “Salvemos el planeta”, parece ser un discurso de los nuevos tiempos y, sin duda, revela un cambio, pero no siempre las ideas llegan a convertirse en instrumento de transformación de la realidad.
Carina Re es especialista de la temática ambiental y docente del nivel medio. Reflexionó sobre el planteo y comentó: “Creo que las nuevas generaciones tienen más conocimientos acerca de la temática ambiental porque nosotros no teníamos Ecología en la escuela, no sabíamos lo que era un ecosistema. No nos enseñaron nada. La Ecología no sólo está relacionada con la temática ambiental, sino también con la cuestión sociológica. De a poco se les va dando herramientas teóricas y tienen conocimiento de la temática ambiental, pero del conocimiento a la sensibilización hay una gran distancia. Falta mucho. Creo que ahí es donde la educación ambiental tiene un gran campo para trabajar”.
“Creo que los jóvenes tienen muy buena información sobre el problema ambiental, pero les falta ir a la acción”, aseveró Claudia Albertino, licenciada en Biología y docente de Polimodal. Además evaluó; “El tema de la educación ambiental es difícil porque es un problema del Estado, la familia y la escuela. Nosotros estamos ochenta minutos con ellos, pero vivimos en una sociedad que no es lo que podríamos llamar ambientalista. Tal vez esto no pase en otros países”.
Otras opiniones se sumaron al debate propuesto aquí y advirtieron que las culturas juveniles estudiadas a lo largo de la historia casi siempre tendieron a abrazar causas utópicas, generales o globales. Así, las aspiraciones revolucionarias, el hombre nuevo o la liberación femenina se diluyeron en intentos y buenas intenciones, pero no llegaron a concretarse en su sentido original.
Al respecto, Re afirmó con relación a esta tendencia que “en general, hay conocimientos muy superficiales. Por ejemplo, se cree que cuidar el ambiente es salvar al oso panda que lo tenemos a miles de kilómetros y no se tiene conciencia de que tenemos otros problemas ambientales como son el ruido, la falta de espacios verdes, la polución del aire, que son problemas que nos rodean a diario”.
La levedad de la moda
La moda como fenómeno de la sociedad no es nuevo, representa conductas, actitudes o valores que sobresalen y se repiten en un período de tiempo relativamente corto. El gran problema de esta circunstancia es su característica de situación efímera, vana y vacía de contenido. La bandera de la problemática ambiental resultará parte de un proceso que requiere tiempo de maduración o sufrirá, como otros tantos temas, los efectos de la fugacidad de la moda?
“Creo que el “tema verde” es también una moda, pero esto es peligroso porque las modas pasan, son superficiales y no se toca el problema de raíz. Por ejemplo, todos los años en la escuela se trata el mismo tema. Se trata la basura, no se lo aborda como corresponde y llegan al Polimodal cansados del mismo tema, cansados de hacer siempre lo mismo todos los años y no le encuentran el sentido”, graficó Carina Re y evaluó: “La moda relativiza el problema y se lo toma superficial”.
Es justo reconocer que las problemáticas ambientales han avanzado más allá de los slogans publicitarios. Se han plasmado en leyes, alcanzaron la forma de tratados internacionales, modificaron algunas prácticas productivas y fueron objeto de toneladas de producciones intelectuales.
Es hora de que las ideas se encarnen en la realidad porque la moda acecha y tiene la perversa costumbre de arrasar con todo lo encuentra, lo desecha y le quita su sentido original.