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Todos los sábados, casi 2.000 jugadores despuntan el vicio de la pelota

Fútbol de veteranos, una pasión sin edad.

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Suena el silbato y la pelota de cuero comienza a rodar por el verde césped. Once jugadores por cada lado, correctamente equipados, ponen en marcha uno de los tantos partidos de la ya emblemática Liga de Veteranos de Catamarca, toda una institución en la vida social y deportiva de la provincia.
En cada gesto o jugada, los participantes ensayan las posturas y jugadas como si el partido se desarrollara en un estadio colmado con 50 mil almas, no en alguna de las 21 canchas habilitadas en el Valle Central para la disputa de un campeonato que concentra la atención de casi 2.000 hombres de entre 34 y 70 años.
Salvo excepciones, los encuentros se disputan con fiereza pero también con lealtad. Cada jugador es conciente que se trata de un hobby, de un cable a tierra para descargar las tensiones de la semana y para entregar toda la pasión por la “redonda”, en un país que es futbolero por excelencia. Sabe, también, que el lunes su contrincante deberá enfrentar el diario trajín del trabajo y que deberá hacerlo de la mejor manera posible.
“Hay muchachos que son albañiles y que si sufren una lesión pierden días de trabajo. Uno debe ser conciente de ello y evitar el juego desleal o mal intencionado”, explicó uno de los participantes del torneo.

Confraternidad

Al final del encuentro, más allá del resultado, los jugadores se prenden a un “tercer tiempo” en el que confraternizan y comparten un asado o al menos un choripán. Se trata de personas de distintos estratos sociales en un marco de igualdad. Gente con oficios, desocupados, médicos, abogados y hasta funcionarios públicos vuelven a jugar en un marco de distensión el partido de hace un rato. El sábado, bien podría decirse, cada uno de ellos vuelve a ser el niño que aprendió el más hermoso de los deportes en el potrero de su barrio.
La Liga de Veteranos funciona desde hace 23 años. Su actual presidente, el profesor Juan Exequiel Liendo, comentó a Catamarca Total que la iniciativa surgió de un grupo de amigos, algunos ex jugadores de primera en el fútbol catamarqueño. “Primero nos juntábamos en partidos amistosos y luego algunos se fueron organizando. Así nacieron equipos como Los Amigos  y Maderera Concepción y comenzaron a participar de torneos en el interior o torneos de barrio”, señaló Liendo, un docente de Educación Física que en sus años jóvenes se destacó como eficiente artillero del club Defensores del Norte.
Liendo reconoce que si bien la iniciativa fue compartida por varios, “el ideólogo fue Luis “El Negro” Herrera, a la postre el primer presidente que tuvo la Liga”.
Actualmente la Liga de Veteranos cuenta con 25 clubes afiliados y la conforman 108 equipos de distintas categorías, seis en total –única, maxi, súper maxi, senior, súper senior y master.
“Actualmente se mueven alrededor de esta competencia unos 1.800 jugadores, aunque los asociados superan largamente esa cifra. A ello se suman los árbitros –tres por partido- y una importante cantidad de personas –familiares, amigos o simpatizantes- que siguen apasionadamente el desarrollo del campeonato”, agrega el actual presidente.
A nivel nacional la Liga de Veteranos es una de las más grandes y mejor organizada. Este prestigio, logrado a través de los años, le valió a Catamarca ser designada sede del Torneo Argentino de Fútbol de Veteranos, que se llevará a cabo en octubre.
Las expectativas son muchas, no sólo por la inmensa convocatoria, sino también porque Catamarca cuenta con buenos antecedentes en este tipo de competencias. La selección catamarqueña de la categoría master obtuvo el primer puesto por tres años consecutivos, en el 2005 (Formosa), en 2006 (Neuquén) y en el año pasado, en Santa Teresita, Buenos Aires.
En Neuquén, también se consagró campeón el seleccionado de la categoría única, que comprende a jugadores de entre 34 y 38 años.
La cuidada organización de la Liga de Veteranos permitió que la institución cuente con sede propia, ubicada en Clorinda Orelana Herrera 452, en el barrio Villa Bosch de la ciudad capital.
“La liga cumple un papel importante no sólo desde el punto de vista social, sino también en la salud del participante. Durante la semana el jugador se entrena y cuida metódicamente porque el sábado sabe que tiene que dar lo mejor de sí. Y como valor agregado yo destaco el ambiente de confraternidad que existe dentro y fuera del campo de juego entre los que participamos: no se distingue entre unos y otros, se trata de compañeros de un mismo equipo, de grupos en el que la solidaridad es el motor fundamental”, señala Liendo.

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